En algún momento de su vida, William Shakespeare dijo, o escribió, una frase célebre que bien podrían aplicarse muchas personas. “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras” viene a decir algo así como que muchas veces es mejor cerrar la boca, que abrirla y luego claudicar ante las palabras dichas. Esto mismo es lo que le ha pasado al hasta ahora presidente de Tesla, Elon Musk, por bocazas.
El 7 de agosto publicó en su cuenta oficial de Twitter un twet sobre la posibilidad de sacar a Tesla de Wall Street. Esta declaración, a priori sin importancia, ha levantado una auténtica tormenta pues la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) presentó cargos por fraude contra Musk. La fundamentación de éstos recaen en el comportamiento “temerario”, pues el mensaje era falso ante la imposibilidad de llevar a cabo tal declaración.renderAd(adPage,44162);
Am considering taking Tesla private at $420. Funding secured.
— Elon Musk (@elonmusk) August 7, 2018
También se le acusó de no haber discutido los términos de esta hipotética “salida de la bolsa de Tesla” con ningún socio, así como el precio de las acciones. El quid de la cuestión está en que, a pesar de que Tesla pidió en 2013 permiso para emplear Twitter de cara a transmitir información, no tiene potestad para divulgar cierto tipo de acuerdos (o información). De esta forma, la Comisión de Valores ha determinado que los tweets de Tesla podían ser, o no, del todo precisos.
En resumidas cuentas, el SEC y Tesla han llegado a un acuerdo por el que Elon Musk dejará la presidencia (aunque mantendrá el cargo de CEO) de su firma por un periodo de 3 años. A esta medida hay que sumar la multa de 40 millones de dólares que han de pagar, a partes iguales, la empresa y el