La producción de coches es uno de los pilares básicos para el PIB de España. Gracias a la competitividad de las fábricas situadas en la península ibérica las marcas han confiado en ellas para la producción de algunos de sus modelos más importantes. Sin embargo, concentrar un volumen de manufactura elevado, puede ser un problema cuando la burocracia se mete en medio.
En los primeros nueves meses de 2018, la producción de vehículos en España ha registrado un incremento del 1,7 por ciento respecto al mismo periodo del pasado ejercicio. En total, de nuestras plantas han salido 2.169.851 vehículos, que en su gran mayoría han ido a parar a terceros países. Sin embargo, estos países están situados en Europa y son los que más se están viendo afectados con la llegada del protocolo de homologación WLTP.renderAd(adPage,44162);
¿Por qué el protocolo WLTP ha frenado la producción de coches en España?
Si durante los primeros nueve meses del año la producción ha sido positiva, en el mes de septiembre la cosa ha sido diferente. Debido a la necesidad de homologar los modelos siguiendo el protocolo WLTP, las marcas necesitan más tiempo y por ello, las cadenas de montajes han de frenar su actividad. A esta situación hay que sumar que antes de su entrada en vigor, la producción de coches se adelantó para cubrir la demanda.
De esta forma, el pasado mes de septiembre la producción en las fábricas españolas fue de 199.753 unidades. Este dato representa una caída del 23 por ciento respecto al mismo mes del pasado año (2017). Los turismos representaron 153.245 unidades (-23,8 por ciento), los todo terreno supusieron 3.942 unidades (-15 por ciento) y la producción de vehículos industriales y comerciales se redujo en un 20,8 por ciento.
Si tenemos en cuenta las exportaciones, las cosas no han ido bien el pasado